Mantenimiento de zapatos de baile flamenco

Moda flamenca Micaela Villa

El zapato de baile flamenco resulta imprescindible en todo espectáculo. Además de aportar estabilidad y comodidad, también debe marcar la pureza del sonido. Este tipo de calzado presenta un diseño acorde al vestuario de la bailaora, siendo por lo general de color negro o rojo y con una cinta que cruza el pie. Lo más llamativo de todo suele ser el tacón, que con una altura que ronda entre los 3,5 y 7 centímetros será el encargado de determinar la potencia y la calidad del sonido.

Pero más allá de todo esto, también hay que fijarse en todo lo referente al mantenimiento del zapato, que nos permita disfrutar de él el mayor tiempo posible y en las mejores condiciones. Hay que decir que presentan unas peculiaridades y características que lo diferencian del calzado que se puede utilizar en el día a día. De ahí que requiera también unos cuidados especiales.

Una de las exigencias más importantes es que únicamente se utilicen para los ensayos y las actuaciones que se vayan a efectuar sobre el escenario. Por lo tanto, hay que olvidarse de utilizar los zapatos de baile flamenco por la calle, ya que lo único que conseguiremos es acelerar su deterioro.

Después de cada uso es aconsejable que queden al menos un par de horas ventilando en un lugar fresco, para a continuación ya proceder a su almacenamiento. En cualquier caso, debe incidirse mucho en todo lo que tiene que ver con la limpieza, sobre todo si queremos que luzcan como el primer día. El tratamiento a seguir dependerá sobre todo de su composición y materiales.

  • Zapatos de piel: habrá que limpiarlos de la misma manera que cualquier otro zapato de piel. Por lo tanto, nos ayudaremos de una esponja y de una crema específica para tenerlos en condiciones para la próxima vez que vayan a utilizarse.
  • Zapatos de charol: recurriremos a un paño humedecido con agua y jabón neutro, que pasaremos por encima del calzado con cierta suavidad. A continuación lo secaremos con un paño seco.
  • Zapatos de nobuk: nos ayudaremos de un cepillo de cerdas suaves o de una goma de borrar blanda. Nos funcionarán estos remedios cuando los zapatos estén secos.
  • Zapatos de tela o materiales sintéticos: hay un truco muy eficaz que consiste en pasar una toallita húmeda de las que se pueden adquirir en los supermercados.

Tampoco hay que olvidarse de la suela, que supone también una parte especialmente importante para que las bailaoras puedan sentirse cómodas a la hora de desplegar su talento sobre el escenario. Debe permanecer lo más limpia posible para que no se pierda adherencia. Cuando la pista sea de parquet, requerirá de un trato especial, ya que la suela hará las funciones de pulidora, generándose polvo blanco que se adherirá a la parte inferior del zapato.

Lo adecuado es emplear un cepillo metálico suave, que pasaremos por toda la suela a contrapelo. Se utilizan para limpiar soldaduras, aunque también es posible encontrar modelos fabricados en exclusiva para este uso.

Una vez que finalice este proceso de limpieza, y antes de guardarlos, introduciremos papel de periódico o similar para que absorba la humedad generada en el interior, además de ayudar a conservar la forma. En el caso del calzado de mujer, lo aconsejable es que se guarde con las tiras del tobillo y el empeine en su hebilla para que no se produzcan deformaciones. A modo de recomendación, también están los protectores de tacón, que protegerán esta parte del zapato y contribuirán a darte una mayor adherencia las próximas veces.

Lo último será envolverlos en una bolsa de tela para que no sufran golpes o arañazos. De esta manera conseguiremos que se conserven en un mejor estado y nos duren mucho más tiempo. Todas estas recomendaciones resultan válidas tanto para los bailaores aficionados como para los profesionales.

Mantenimiento de zapatos de baile flamenco

El zapato flamenco resulta esencial para el espectáculo

El adecuado mantenimiento del zapato de baile flamenco nos permitirá alargar su vida útil más de lo que pensamos. A la hora de decantarse por un modelo de calzado resulta imprescindible que sea un calzado cómodo y que proteja los pies y tobillos de los bailaores. La anchura y la altura también adquieren relevancia, ya que marcarán la estabilidad del artista.

Hay que decir que este arte no se entiende sin el papel del taconeo. El tacón se ocupa de imprimir una expresividad, una emoción y un sonido rítmico que se ajusta al ritmo de la música.

Las claves para acertar con tu zapato de baile

En el flamenco se cuida hasta el más mínimo detalle, desde el vestuario, hasta los complementos, el entorno del tablao, la música o el baile. De ahí que no deba dejarse al azar la elección del zapato de baile, ya que el taconeo tiene una función básica para realzar el espectáculo.

Eso nos lleva a decantarnos por un calzado de calidad y con las características precisas para poder marcar la diferencia sobre el escenario. Para ello habrá que reparar en tres detalles que pueden considerarse de fundamentales como son el material del zapato, la altura y el diseño.

El material debe ser de la mejor calidad. Los que más éxito tienen son la piel y el ante. El primero presenta la ventaja de ser más resistente, además de limpiarse con más facilidades con el clásico betún. Por su parte, el ante puede resultar algo más cómodo, ajustándose mejor a la forma del pie. Eso sí, precisa de unos mayores cuidados y para realizar la limpieza es preciso recurrir a un cepillo especial.

La altura se ocupa de marcar la estabilidad sobre las tablas, además de aportarle una cierta seguridad al artista en el momento del taconeo. Aquellos que estén dando sus primeros pasos en el mundo del baile es preciso que escojan un zapato de tacón corto y ancho, como puede ser el tacón cubano. Una vez que se vaya adquiriendo más experiencia se podría experimentar con otro tipo de tacón más largo y esbelto, que nos ayudará a conseguir un ritmo diferente.

Por último, debe profundizarse en el diseño también, ya que la estética en el mundo del flamenco resulta especialmente importante. De la misma manera que se le concede gran relevancia a todo lo que afecta al traje o complementos, lo mismo debe ocurrir con el calzado. Suelen ser modelos sobrios en color negro o rojo, aunque también han ido surgiendo otros diseños más originales.

También debe tenerse en cuenta el tipo de cierre que debe llevar, escogiendo entre goma, cordones o hebilla. La primera opción es la menos aconsejable, ya que suele desgastarse con más rapidez, y hacen envejecer antes al calzado. Los zapatos con cordones, por su parte, tienen a su favor que permiten ajustarse a la anchura del pie, pudiendo jugar con la amplitud del mismo. A su favor, además, se encuentra que es posible cambiar los cordones cuando consideres oportuno, renovando su imagen sin necesidad de efectuar un gran desembolso.

Para la mayoría, la hebilla se presenta como la opción más conveniente. Será tan sencillo como adaptar el zapato con los agujeros de la correa en función de las necesidades, garantizándose una larga vida y sin que se vayan a deteriorar.

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