Llega la Feria de Sevilla y las faldas flamencas no pueden faltar en tu armario. Se ha convertido en una prenda imprescindible para las romerías y ferias. Para preservarla en las mejores condiciones posibles no solo hay que darle un uso correcto, también debemos prestarle una cierta atención al lavado y cuidados posteriores.
Si te preguntas como lavar una falda, el procedimiento será muy diferente al de cualquier otra pieza de tu vestuario. Sobre todo porque se trata de una prenda delicada, elaborada de manera artesanal, que debe evitar la lavadora siempre que sea posible. Además, también habrá que tener especial cuidado con los productos que se empleen para retirar las manchas y olores.
La falda flamenca debe lavarse a mano y en frío, con un primer enjuagado, en donde no será necesario echarle nada más. Por lo general se utilizan tejidos naturales o de gran calidad para su confección, como puede ser la seda o el satén. Ante eso, lo aconsejable es que descartemos el empleo de ciertos suavizantes, lejías o productos químicos que puedan originar un cierto desgaste a la tela y a los colores.
Y más de una se preguntará cómo es posible dejar como nueva la falda flamenca sin el empleo de estos elementos. En realidad se optarán por soluciones más naturales y menos agresivas, aunque con un resultado muy bueno. Entre ellas el uso de sal y vinagre, artículos que todos tenemos en nuestro hogar y que se presentan como un estupendo recurso para la limpieza y el lavado de todo tipo de productos.
Recurriremos a ello para ese segundo lavado a mano, aunque también se podría realizar en la lavadora. De optar por esta última opción, lo deseable sería decantarse por un programa corto, en frío y modo delicado, echando un poco de detergente líquido, sal gorda y vinagre.
También existe la posibilidad de llevarlo a la tintorería para hacer un lavado en seco o lavarlo en la lavadora.
Cómo lavar a mano tu traje de flamenca
Si tienes dudas sobre cómo lavar un vestido de flamenca, debes saber que no existen grandes diferencias respecto a las faldas. Habrá que ser muy cuidadosos en el proceso, y a poder ser realizaremos esta operación a mano, para evitar posibles desgastes o daños innecesarios en la lavadora.
En ambos casos, resulta especialmente importante actuar con rapidez y no dejar que las manchas se asienten sobre la prenda. El lavado durante la semana después de la feria incrementará las posibilidades de éxito en caso de que haya alguna mancha. Al igual que sucede con el resto de ropa, siempre es conveniente revisar la etiqueta y las recomendaciones facilitadas por el fabricante. Ellos suelen dar indicaciones sobre la técnica más adecuada, la temperatura y productos a usar.
Cuando se traten de trajes de gitana, enjuagaremos bien con agua fría, siendo aconsejable separar las enaguas si las hubiera y nada de flecos durante el lavado, ya que lo más probable es que se acaben enredando y puedan dañar el vestido.
Para ese segundo lavado que recomiendan los expertos, al igual que sucediera con las faldas flamencas, nos decantaremos por elementos menos agresivos que los productos industriales como el vinagre y la sal. A poder ser lo lavaremos a mano en la bañera, donde tendremos el suficiente espacio para frotar con suavidad y estirar bien la prenda.
Si finalmente te decantas por la lavadora para el lavado de tus trajes de gitana, también debe utilizarse un programa corto, de ropa delicada, en frío y con detergente líquido, sal gorda y vinagre. Algunas tintorerías confiesan que en vez de usar suavizante, lo aconsejable sería echar un poco de azúcar. En el momento en que se vaya a realizar el último aclarado, en el ciclo en el que la lavadora coge el suavizante, introduciremos un puñado. Esto hará que el vestido de flamenca se almidone y los volantes se conserven vivos como el primer día.
En cuanto al secado, no hará falta escurrirlo, ya que lo colgaremos a la sombra en posición horizontal, tratando de alejarlo de los rayos del sol. Por su parte, el planchado se hará del revés, con especial cuidado de que no se queme la tela.
Es importante que antes de guardarlo para la siguiente ocasión lo tengas totalmente preparado. Así que si hay algo descosido o roto, ahora sería un buen momento para remendarlo y despreocuparnos para el futuro.
El secado y planchado de la falda de flamenca
Después del lavado, tocará el secado de la falda de flamenca. Trataremos de tender la prenda sin escurrir para que no pierda su forma original, en posición horizontal y en un sitio con sombra. Recuerda que el sol tiene efectos perjudiciales para este tipo de prendas por su capacidad para desgastar los colores. Tampoco se aconseja utilizar la secadora, ya que es mejor que seque al aire libre en un lugar espacioso.
El último paso consistirá en el planchado, que en el caso de las faldas flamencas debe hacerse a una temperatura media y siempre del revés.
Con todos estos consejos conseguirás que la falda flamenca permanezca en buen estado durante mucho tiempo y la tendrás totalmente lista la próxima vez que la necesites, ya sea para una feria o una fiesta. En cuanto al almacenamiento de esta prenda, tendrás que hacerlo en un armario espacioso, en donde no se mezcle con otras prendas para que no haya la posibilidad de que sufra algún tipo de enganchón o desperfecto.
Cómo guardar las faldas flamencas y los trajes de gitana
Las faldas flamencas deben guardarse en un armario grande y espacioso, como ya advertíamos con anterioridad, tratando de que no se enganchen con otras prendas. Y con los trajes de gitana ocurre algo similar, aunque lo aconsejable sería introducirlos en fundas individuales sin que se doblen en exceso ni se arruguen. Por el peso, en ocasiones, se recomienda colocarle dos pequeños alfileres en los hombros para que no se caigan de la percha.
Cuando el vestido de flamenca incorpore flecos, lo aconsejable sería descoserlos y guardarlos de forma independiente para evitar así que se estropeen. De la misma manera habría que guardar los mantoncillos debidamente doblados y extendidos en cajas o colgados en una percha de pinzas.
Los mantoncillos, por su parte, deben lavarse a mano, sin que sea necesario mojar los flecos. Si finalmente lo hacemos, habría que tenderlos de manera que queden bien extendidos. Este complemento tan imprescindible en el vestuario de una flamenca es normal que se acabe ensuciando con la comida, el maquillaje o el roce. Con utilizar jabón neutro será suficiente para conseguir un buen resultado.

El cuidado de los distintos complementos
Tampoco debe descuidarse el cuidado del resto de complementos que se integran dentro de la indumentaria de cualquier flamenca y que contribuyen a darle un estilo muy personal a cada mujer. Con la ayuda de un papel suave o una toallita limpiaremos los pendientes, peinecillos, peinas y floras. Es posible que la arena o el polvo hayan llegado a ellos.
Los colocaremos en cajitas o bolsitas individuales, y todos estos accesorios en una caja de grandes dimensiones para tenerlo todo bien controlado para la siguiente vez. En el caso de las flores, existe la posibilidad de pincharla en un corcho o en la puerta del armario para que no se estropee en el interior de la caja.





Micaela Villa